En una de las entradas de sus diarios, Iñaki Uriarte enumera los acontecimientos más peligrosos, extraordinarios y jodidamente locos de su vida y los culmina con un “Solo es cuestión de edad. Todo esto me ha sucedido en una vida en general muy tranquila, pacífica, sin grandes sobresaltos”. VAMOS A VER QUÉ TAL SE ME DA. Huí de madrugada de dos hospitales extranjeros. De uno me marché descalza, de los dos me marché sin pagar. Tengo una cicatriz en la barbilla de cuando me tiré de un tren en marcha. Me fui con 18 y tuve que volver a casa de mis padres con 27. He sufrido afasia, tres veces, en público. Fui a un concierto de Andy y Lucas y me lo pasé bien. Conozco a alguien que ha convivido con un asesino peligroso. Conozco a alguien que vive cada día como si fuera el último. Robé un edredón nórdico de un carguero finlandés. He escalado los Alpes en chándal de tactel. Devolví un libro a la biblioteca con 9 años de retraso. He mirado a los ojos a una bibliotecaria cabreada. PUES SE ME HA DADO FATAL. No pasa nada, aún hay esperanza. Tengo 32. Ya solo puede ir todo a peor.